Menú Cerrar

Él es el Gran YO SOY

En el Éxodo leemos,

«Entonces Moisés dijo a Dios: ‘He aquí, voy a los hijos de Israel, y les diré: ‘El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros’. Ahora me pueden decir: «¿Cuál es su nombre? ¿Qué les diré? Y Dios dijo a Moisés: ‘YO SOY EL QUE SOY’; y dijo: ‘Así dirás a los hijos de Israel: ‘YO SOY te ha enviado'». (Éxodo 3:13-14 – NASB)

Hay, en varios momentos, declaraciones, proclamas si se quiere, que agitan nuestras emociones. Parecen poderosas y son capaces de captar nuestra atención y realmente nos conmueven. Hacen que una persona se detenga, se fije en ellas, y es probable que queden grabadas en nuestra memoria. Este texto nuestro de la Palabra de Dios presenta precisamente una declaración de este tipo.

Moisés ha llegado a la presencia de Dios. En tierra sagrada se le encomienda la misión de ir a Egipto y sacar a los israelitas de la esclavitud y del servicio al Faraón y ponerlos al servicio de Dios. En un estado de gran asombro y gran temor, Moisés pregunta lo obvio, especialmente considerando esta gran responsabilidad que se le pide; dice que «los hijos de Israel» van a querer saber con respecto a este Dios, «¿Cuál es su nombre?» Y Dios responde con esta poderosa declaración, esta poderosa proclamación, esta gran e impresionante revelación de sí mismo: «YO SOY EL QUE SOY…». Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY te envió»

¡El gran «YO SOY»! El Dios de la Biblia es, el gran y poderoso «YO SOY». Él no es el Dios que fue o el Dios que algún día vendrá o un Dios restringido por el tiempo o un Dios que estuvo activo y ahora está inactivo. Él es el gran y soberano «YO SOY».

Agarrando el poder mismo de la revelación de Dios a Moisés, avancemos en el tiempo hasta Jesús, el hijo del carpintero, el rabino/maestro que es de carne y hueso. Este Jesús hace una afirmación que, como la que Dios hizo a Moisés, es poderosa y nos hace, o debería hacernos, detenernos y tomar nota… y asombrarnos…

«‘Tu padre Abraham se alegró al ver mi día, y lo vio y se alegró’. Los judíos, pues, le dijeron: ‘Todavía no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?’ Jesús les dijo: ‘En verdad, en verdad os digo que antes de que Abraham naciera, yo soy'». (Juan 8:56-58 – NASB)

Jesús dice que Él es el gran «YO SOY». Se hace igual a Dios, el mismo Dios que habló con Moisés. No hay duda de quién es Él que dice ser. «Los judíos» ciertamente entienden su afirmación,

«Por eso tomaron piedras para arrojárselas»; (Juan 8:59 – NASB)

Jesús, Él es el gran «YO SOY». Y al leer nuestro texto del evangelio de Juan, ¡esta es una proclamación que me conmueve el alma! Es una afirmación poderosa. Una afirmación que debería hacer que todo hombre y mujer que la lea se detenga y se dé cuenta de que el Jesús de la Biblia no es un simple hombre, un simple hijo de un carpintero, un simple maestro o un gran profeta. No nos deja la opción de etiquetarlo con estos títulos terrenales. No… Nos dice claramente que Él es el gran «YO SOY».

¿Importante?

«Por eso los judíos decían: ‘Seguramente no se matará a sí mismo, ya que dice: ‘Donde yo voy, vosotros no podéis venir’? Y Él les decía: ‘Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Por eso os digo que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy (nótese que «Él» está en cursiva; los traductores lo añaden al texto; por tanto, la lectura debería ser simplemente: «si no creéis que yo soy») moriréis en vuestros pecados». (Juan 8:22-24 – NASB)

O sí, hermanos… este Jesús que ustedes y yo profesamos como Salvador, Él es el gran «YO SOY».

¡Tenga un buen día… y cuando vaya por su día tómese el tiempo para pensar en la afirmación de Aquel que profesa ser su Señor y su Salvador… y esté asombrado!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *